El
otro día conversando con mi hermano, él no dudó en preguntarme por mi ex. Eso
me dolió muchísimo y no fue porque él me preguntara por mi ex. Lo que me dolió
fue su poco tacto, su falta de sentimiento al decirme que este ya estaba con
otra (cosa que ya sabía desde hace tres años atrás). Me dolió que siendo mi
hermano no le importara en lo más mínimo hacerme daño (o al menos intentarlo).
Probablemente si me hubiera dicho eso hace tres años yo hubiera terminado
llorando (que supongo que era su intención o al menos intentar provocarme
alguna reacción).
Es triste ver como las personas
que están a tu alrededor no tienen en cuenta tus sentimientos y lo más curioso
de eso es que, al principio te duele, pero con el tiempo (al ser un adulto) te
das cuenta de lo dura o duro que te hizo aquello, del gran favor que te
hicieron al ser de esa forma contigo. Esto te permitió seguir adelante a pesar
de todas las adversidades que te puedas cruzar en el camino (en especial, si
tus obstáculos son personas con poco tacto o con malas intenciones),
La lección que saco de esto es
la siguiente: Analiza aquellas situaciones que te hacen sentir incómoda, triste
o furiosa. Identifica porque te hacen sentir de esa forma, si quizás es por el
contenido del mensaje, es decir, la noticia de mi ex con su nueva pareja, o si
es por la forma en la que te lo comunicaron, en mi caso sería la poca
sensibilidad de mi hermano o, por último, el mensajero o medio, es decir que me
hubiera dolido que me lo dijera mi hermano (o que me hubiera enterado por
Facebook o Instagram (medio)). Luego, intenta sacar una lección de estas
situaciones y aplícalas en el futuro.
Resumiendo, quédate con lo bueno y saca, de lo malo, una lección que puedas aplicar en el futuro.
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